OBRAS DE MISERICORDIA ESPIRITUALES - ROGAR A DIOS POR LOS VIVOS Y DIFUNTOS
Rezar es amor. Cuando rezas por alguien te solidarizas con él, lo quieres como a ti mismo. No rezas para ablandar el corazón de Dios, sino para agrandar el tuyo. Rezar es llenar tu corazón de nombres.
Rezar por los demás te hace bien a ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer realidad, en la medida de tus fuerzas, aquello que pides.
Ruega a Dios por los vivos y difuntos y sentirás cómo crece la comunión de los santos.
Orar por los vivos y por los difuntos es una obra de misericordia. De la misma manera que ayudaríamos en vida a sus cuerpos enfermos, así, después de muertos, debemos apiadarnos de ellos rezando por el descanso eterno de sus almas.
Orar por los difuntos y en lo posible celebrar la Santa Misa por su eterno descanso.
Rezar por los demás te hace bien a ti mismo, porque te ayuda a amar y te compromete para hacer realidad, en la medida de tus fuerzas, aquello que pides.
Ruega a Dios por los vivos y difuntos y sentirás cómo crece la comunión de los santos.
Orar por los vivos y por los difuntos es una obra de misericordia. De la misma manera que ayudaríamos en vida a sus cuerpos enfermos, así, después de muertos, debemos apiadarnos de ellos rezando por el descanso eterno de sus almas.
Orar por los difuntos y en lo posible celebrar la Santa Misa por su eterno descanso.
Buzón del peregrino
AÑO JUBILAR DE LA MISERICORDIA