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CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

CUARTO DOMINGO DE ADVIENTO

La liturgia de la Palabra de este cuarto domingo de adviento se sintetiza en una palabra "Emmanuel: que significa Dios con nosotros". Este domingo es una especie de vigilia litúrgica de la Navidad. En él se anuncia la llegada del Hijo de Dios. El niño que nacerá en Belén es el prometido por las Escrituras y constituye la plena realización de la Alianza entre Dios y los hombres.

En este domingo aparece la figura de María, fiel esclava del Señor, en quien se cumple el plan de salvación. Ella brilla por su disponibilidad perfecta a la acción del Espíritu Santo. Este fiat de María "Hágase en mí" ha decidido, desde el punto de vista humano, la realización del misterio divino.

El misterio de la Encarnación se ha realizado en el momento que María ha pronunciado su fiat: "Hágase en mí según tu palabra", haciendo posible el cumplimiento del deseo de su Hijo.
CAMPAÑA DE RECOGIDA DE ALIEMTOS INFANTILES

CAMPAÑA DE RECOGIDA DE ALIEMTOS INFANTILES

La Hermandad del Stmo. Cristo de la Luz, desde la Vocalía de Caridad, ha iniciado una campaña para la recogida de alimentos infantiles en colaboración con Cáritas Diocesana. Campaña que se extenderá hasta el 31 de diciembre.
Con tal motivo, se han colocado varias cajas en comercios y farmacia de Dalías, así como, en el local de la Hermandad, donde podrán depositarse los alimentos y productos dedicados a la infancia.

Las necesidades urgentes son:
- Pañales, todas las edades.
- Leche, todas las edades: 1, 2, 3 – inicio, continuación, avanzada.
- Cereales.
- Potitos.
- Higiene infantil: gel, colonia, toallas, champú...
- Ropita en perfecto estado

¡¡¡Contamos con vuestra colaboración!!!
TERCER DOMINGO DE ADVIENTO - 11 DE DICIEMBRE 2016

TERCER DOMINGO DE ADVIENTO - 11 DE DICIEMBRE 2016

El tercer domingo de Adviento es llamado “domingo de gaudete”, o de la alegría. En esta fecha se permite la vestimenta color rosa como signo de gozo, y la Iglesia invita a los fieles a alegrarse porque ya está cerca el Señor. En la Corona de Adviento se enciende la tercera llama, la vela rosada.

Tercer domingo de Adviento (gaudete) porque en medio de la “espera”, se recuerda que ya está próxima la alegría de la Navidad.
En la corona de Adviento también se suele encender una vela rosada.

La liturgia del tercer domingo de Adviento subraya de modo particular la alegría por la llegada de la época mesiánica. Se trata de una cordial y sentida invitación para que nadie desespere de su situación, por difícil que ésta sea, dado que la salvación se ha hecho presente en Cristo Jesús.
SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN - 8 DE DICIEMBRE

SOLEMNIDAD DE LA INMACULADA CONCEPCIÓN - 8 DE DICIEMBRE

Cada 8 de diciembre la Iglesia celebra la Inmaculada Concepción de la Santísima Virgen María. El dogma de fe según el cual la Madre de Jesús fue preservada del pecado desde el momento de su concepción. Es decir, desde el instante en que comenzó su vida humana.
A mediados del siglo XIX, el Papa Pío IX, después de recibir numerosos pedidos de obispos y fieles de todo el mundo, ante más de 200 cardenales, obispos, embajadores y miles de fieles católicos, declaró con su bula “Ineffabilis Deus”:
“Que la doctrina que sostiene que la Beatísima Virgen María fue preservada inmune de toda mancha de la culpa original en el primer instante de su concepción por singular gracia y privilegio de Dios omnipotente, en atención a los méritos de Cristo Jesús, Salvador del género humano, está revelada por Dios y debe ser por tanto firme y constantemente creída por todos los fieles..."
En Roma se envió una gran cantidad de palomas mensajeras en todas las direcciones llevando la gran noticia. Y en los 400 mil templos católicos del mundo se celebraron grandes fiestas en honor de la Inmaculada Concepción de la Virgen María.
Poco más de tres años después, en una de sus apariciones en Lourdes, la Virgen María se presentó ante la humilde pastorcita Santa Bernardita Soubirous con estas palabras: “Yo soy la Inmaculada Concepción”.

Actualmente son miles las iglesias dedicadas a esta advocación en todo el mundo y millones de fieles le tienen una particular devoción. La Inmaculada Concepción es patrona de España.

El Papa Francisco aseguró que “el mensaje de la fiesta de la Inmaculada Concepción de la Virgen María se puede resumir con estas palabras: Todo es gracia, todo es don gratuito de Dios y de su amor por nosotros”.
“El Ángel Gabriel llama a María ‘llena de gracia’: en ella no hay espacio para el pecado, porque Dios la ha elegido desde siempre como madre de Jesús, y la ha preservado de la culpa original. Y María corresponde a la gracia y se abandona a ella diciendo al Ángel: ‘Hágase en mí según tu palabra’”.
El Papa destacó que María “no dijo: ‘Yo haré según tu palabra’. No, sino: ‘Hágase en mí…’. Y el Verbo se hizo carne en su seno”.
“También a nosotros se nos pide que escuchemos a Dios que nos habla y que acojamos su voluntad; según la lógica evangélica ¡nada es más activo y fecundo que escuchar y acoger la Palabra del Señor! Que viene del Evangelio, de la Biblia, el Señor nos habla siempre”.
El Papa destacó que “la actitud de María de Nazaret nos muestra que el ser viene antes del hacer, y que es necesario dejar hacer a Dios para ser verdaderamente como Él nos quiere. Es Él el que hace tantas maravillas en nosotros”.
“María es receptiva, pero no pasiva. Así como a nivel físico recibe la potencia del Espíritu Santo después dona carne y sangre al Hijo de Dios que se forma en Ella, del mismo modo, en el plano espiritual, acoge la gracia y corresponde a ella con la fe”.
Por eso, recordó, “San Agustín afirma que la Virgen ‘ha concebido primero en su corazón antes que en su seno’. Ha concebido primero la fe, y después al Señor”.
“Este misterio de la acogida de la gracia, que en María, por un privilegio único, estaba sin el obstáculo del pecado, es una posibilidad para todos”.
El Papa subrayó que “María ha sido preservada, mientras nosotros hemos sido salvados gracias al Bautismo y a la fe. Pero todos, tanto ella como nosotros, por medio de Cristo, ‘en alabanza del esplendor de su gracia’, esa gracia de la cual la Inmaculada ha sido colmada en plenitud”.
Francisco señaló que “frente al amor, frente a la misericordia, a la gracia divina derramada en nuestros corazones, la consecuencia que se impone es una sola: la gratuidad”.
“Ninguno de nosotros puede comprar la salvación. La salvación es un don gratuito del Señor, un don gratuito de Dios que viene a nosotros, y habita en nosotros”.
El Papa señaló que “así como hemos recibido gratuitamente, del mismo modo gratuitamente hemos sido llamados a dar; a imitación de María, que, inmediatamente después de haber acogido el anuncio del Ángel, va a compartir el don de la fecundidad con su pariente Isabel”.
“Porque si todo nos ha sido donado, todo debe ser devuelto. ¿De qué modo? Dejando que el Espíritu Santo haga de nosotros un don para los demás. El Espíritu es don para nosotros. Y nosotros, con la fuerza del Espíritu, debemos ser dones para los demás; que nos permita llegar a ser instrumentos de acogida, de reconciliación, instrumentos de perdón”.
El Santo Padre señaló que “si nuestra existencia se deja transformar por la gracia del Señorno podremos retener para nosotros la luz que viene de su rostro, sino que la dejaremos pasar para que ilumine a los demás”.
“Aprendamos de María, que ha tenido constantemente la mirada fija en el Hijo y su rostro se ha convertido en ‘el rostro que más se parece al de Cristo’. Concluyó el Papa Francisco.
II DOMINGO DE ADVIENTO - 2016

II DOMINGO DE ADVIENTO - 2016

En este Segundo Domingo de Adviento Dios quiere venir a nosotros pero no se impone. Nos pide que abramos la puerta y preparemos el camino.
Una voz en el desierto: Juan el Bautista. Prepara el camino del Señor
El corazón de su predicación es el anuncio de Isaías (Is 40, 3). «Voz del que grita en el desierto: preparad el camino del Señor, enderezad sus sendas».
El camino que debemos preparar es nuestro corazón. Se trata de algo difícil, pues exige abrir el corazón y dejar que Jesús entre y reine. Es entregar plenamente nuestra vida a Él.
Todos necesitamos conversión. Poner toda la atención en Dios y hacer un cambio de vida. Así hizo Juan Bautista en el desierto.
En la relación entre Dios y las personas, en este encuentro que preparamos en el tiempo del adviento, la iniciativa es de Dios.
Dios está continuamente en camino hacia el hombre, hacia nosotros, allanando el camino, llamándonos por medio de los profetas. Si queremos caminar hacia su encuentro tenemos que hacerlo con frutos de justicia y con la conversión del corazón.

Que el Señor nos ayude a dejar nuestro aislamiento y a salir a su encuentro.

 
VIVIR EL ADVIENTO

VIVIR EL ADVIENTO

La palabra latina "adventus" significa “venida”. En el lenguaje cristiano se refiere a la venida de Jesucristo. La liturgia de la Iglesia da el nombre de Adviento a las cuatro semanas que preceden a la Navidad, como una oportunidad para prepararnos en la esperanza y en el arrepentimiento para la llegada del Señor.

A través de estos textos podemos preparar nuestros corazones para recibir al Señor que viene.

El PAPA FRANCISCO señala 3 ACTITUDES para vivir el ADVIENTO: vigilantes en la oración, trabajadores en la caridad y exultantes en la bendición. Es decir, debo orar, con vigilancia; debo ser trabajador en la caridad –la caridad fraterna: no solo dar una limosna, no; también tolerar.

“Tolerar, siempre con la caridad pero activa”, y también “la alegría de bendecir al Señor”. “Así debemos vivir este camino, esta voluntad de encontrar al Señor”.

 “Estoy en camino para encontrarlo a Él, en camino para encontrarme, y cuando nos encontremos veamos que la gran sorpresa es que Él me está buscando, antes de que yo comenzara a buscarlo”.

Esta “es la gran sorpresa del encuentro con el Señor. Él nos ha buscado antes. Él siempre es el primero. Él hace su camino para encontrarnos”.

“El Señor siempre va más allá, va Él primero. Nosotros damos un paso y Él da diez. Siempre. La abundancia de su gracia, de su amor, de su ternura que no se cansa de buscarnos. También a veces con pequeñas cosas”, añadió.

En definitiva, Dios “noS está buscando, nos está esperando, y solo nos pide a nosotros el pequeño paso de la buena voluntad”. Sin embargo, el cristiano debe tener “el deseo de encontrarlo” y después Él “nos ayuda”. Así, “nos acompañara durante nuestra vida”.

“Muchas veces verá que queremos acercarnos y Él sale a nuestro encuentro. Es el encuentro con el Señor: esto es lo importante. El encuentro”.